viernes, 4 de abril de 2008

Maestro Pepín Liria


Y en estas, que va a salir el 4º de la tarde y se va a portagayola, como el que se juega volver el año que viene, como si tuviese que demostrar algo, sin esa necesidad (se retira al final de esta temporada) allí que se va, y el Victorino, cual tren de mercancias que se lo lleva por delante en unos momentos angustiosos, y con la taleguilla completamente rota se levanta, lo cita, le pega seis o siete pases acabando ambos en el centro del ruedo.
Comienzo la crónica en el ecuador de la corrida, ya que fue donde se vivieron los momentos más emocionantes de una tarde histórica en la Maestranza, donde los Victorinos tuvieron un comportamiento espectacular lleno de casta y bravura y donde los tres espadas supieron entenderlos a la perfección llevando la emocion a los tendidos y que si no fuese por el error en los aceros y la ineptitud presidencial, la tarde podía haberse resuelto con unas 5 o 6 orejas.

Del resto de las faenas del maestro de Cehegín, comentar que su primer antagonista, fue de lo más flojito en cuanto a transmisión con el que Liria cumplió, en el cuarto me queda comentar que se volvieron a vivir momentos de angustia cuando ya al final de su faena lo vuelve a enganchar y nuevamente la Virgen de las Maravillas ( patrona de Cehegín ) le vuelve a salvar de una cornada segura, la Virgen, y su banderillero, que estuvo espectacular y valiente cual forçado portugués y agarró al Victorino por las mazorcas para quitárselo de encima. Al final llegó el sumum cuando toro y torero se encuentran en el centro de la plaza y después de una gran estocada "gallareto" sin abrir en ningun momento la boca y en la boca de riego, donde mueren los toros bravos, cae tras resistirse a ello, en ese momento la plaza estalla. Al final oreja (ay! Presidenta que poca sensibilidad) y dos vueltas al ruedo en su despedida de Sevilla.



El Cid, en su seguda tarde de las cinco que tiene para éste año en el abono sevillano, volvio a demostrar una vez más que no hay mano izquierda como la suya en el escalafón actual, y su error con la espada le privó de una puerta grande.
Antonio Ferrera, en su mejor tarde en Sevilla, se ganó a pulso volver el año que viene, magnífico en banderillas sobre todo en su segundo, donde se acercó en demasía a un toro que no se arrancaba para clavarle unos pares en los que prácticamente no tenía escapatoria. Luego en la faena de muleta el morlaco espabiló, convirtiéndose en el mejor de la tarde, y enbistió sin descanso yendo muy largo en los muletazos, lo cual Ferrera entendió a la perfección, y nuevamente el error con la espada dejó la puerta del Principe cerrada. Vuelta al ruedo para el toro (nuevo error presidencial).
En fin, magnífica tarde de toros en el que la terna y la ganadería cumplieron con las espectativas creadas (no había papel), esperemos que sea esto lo que nos espera en lo que queda de Feria y no lo que hasta ahora se llevaba........Felicidades Maestro, así de despide una figura del toreo.


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